Para un equipo de alto desempeño se necesitan personas talentosas que conozcan bien su trabajo técnico, que tengan buenas habilidades sociales y que puedan hacer sub-optimizaciones conscientemente en favor del bien mayor.
El propósito crea la inspiración en los miembros del equipo para ir tras algo que a primera vista puede parecer inalcanzable. Es lo que genera el deseo y la voluntad de ir más allá de lo que parecen ser sus límites, y permite a personas ordinarias hacer cosas extraordinarias. El propósito alinea la cabeza, el corazón, las tripas y las manos.