La resiliencia es la capacidad de mantener una mente estable en medio de los altibajos de la vida. Mi ejemplo favorito de resiliencia es la miel en un frasco: cuando la agitás, la miel se mueve muy poco. En cambio, el agua salpica por todas partes.
Siempre va a pasar: algunas personas van a elogiarme y otras van a criticarme. La clave es no dejar que eso dependa de vos; tiene que ver con ellos. Hago lo mejor que puedo y dejo ir el resto. La resiliencia se trata de mantener esa mente equilibrada —lo que también se llama ecuanimidad.