Un equipo de alto desempeño es aquel que cumple o supera consistentemente sus objetivos, crea un contexto donde los individuos pueden desarrollarse y crecer juntos, y trabaja por un propósito que genera un impacto en el ecosistema más amplio en el que opera.
Una de las características de los equipos de alto desempeño es que no existen temas prohibidos. Pueden discutir cualquier cosa y tener desacuerdos muy fuertes sin que la relación y la esencia de cada miembro estén en juego. Esa agilidad —sin apegos y sin remordimientos— es una de las características principales para operar en un mundo disruptivo.