Si solo se enfoca en competencias de innovación sin trabajar la cultura, o viceversa, se genera un desequilibrio. Dentro de cada empresa coexisten dos sistemas: uno orientado a la confiabilidad (KPIs, métricas) y otro orientado al futuro (demanda, visión, propósito). La competencia de innovación es la capacidad de cerrar la brecha entre estos dos mundos.
La clave es la co-creación: traer juntas a personas de ambos sistemas para resolver problemas de negocio reales con técnicas de resolución creativa de problemas, prototipado y prueba.