El concepto de flujo sugiere que no lo provocás; simplemente te apartás del camino. En la tradición budista se dice que para estudiar el yo hay que olvidar el yo, y al olvidarlo uno despierta a la vida en toda su plenitud.
El cambio está ocurriendo de todas formas. La naturaleza nunca tiene prisa, y sin embargo todo se hace. ¿Podemos sincronizarnos, alinearnos con el cambio natural de la vida? Tal vez existe otra dimensión de la vida: nos hemos quedado tan atrapados en la idea de cómo deberían ser las cosas que esa misma idea nos aplasta.