Después de un año de pandemia, la idea del “bienestar” es más relevante que nunca. Pero, ¿contamos con las herramientas adecuadas? Uno de mis cuestionamientos sobre los enfoques de bienestar es que frecuentemente siguen un enfoque prescriptivo: así es como uno “debería” comer, ejercitarse, descansar… Por bien intencionado que sea, muchos de nosotros caemos en el ciclo de “esperanza-intento-abandono-decepción”.
Hemos aprendido que las personas tienen mucho más probabilidades de mantener iniciativas de bienestar si realmente disfrutan de hacerlas. Trabajar para descubrir esa alegría a través de un proceso de experimentación personal no amenazante, apoyado en principios de la ciencia del comportamiento, es la experiencia central del Programa Optimal Me.