Hace diez años decidí enfocar mi carrera en ayudar a organizaciones a innovar. Para mí, una mentalidad de innovación significaba no tener miedo de probar cosas nuevas y ser creativo — y por eso luchaba contra las rutinas. Optimizar significaba encontrar una rutina y mantenerla, algo que me parecía opuesto a la innovación.
Cuando el dolor de no hacer nada fue mayor que el dolor del cambio, comencé en Optimal Me. Exploré la alimentación, el sueño, el ejercicio, la meditación. ¿Tengo actualmente una rutina fija con todo eso? No exactamente. Dejé de hacer algunas cosas simplemente porque ya no tenía esos problemas — ahora tengo un conjunto de herramientas disponibles para cuando las necesite.
Me di cuenta de que optimizar la propia vida no es un camino que se empieza y se termina. Es un proceso de aprendizaje y autoconciencia a lo largo de toda la vida: exactamente como funciona la innovación en las organizaciones.