Hacer Agile es desafiante, pero ser ágil es transformador. Hacer Agile consiste en implementar comportamientos y formas de trabajo basados en el Manifiesto Ágil. La mayoría de los equipos lo prueban, pero no es suficiente: cuando se enfocan solo en usar SCRUM, olvidan que Agile no se trata de velocidad, sino de producir mejores resultados para el negocio en un mundo que cambia rápidamente.
Ser ágil, en cambio, consiste en transformar la mentalidad. Fomenta una nueva forma de liderar equipos y pone al cliente primero. Es difícil porque el cambio toca nuestras inseguridades: comprometerse a impactar el comportamiento del cliente es más difícil que producir un entregable.
La solución requiere: mentalidad de aprendizaje en el líder, seguridad psicológica para que el equipo explore lo desconocido, y una visión compartida donde todos entiendan que su trabajo impacta en los resultados del negocio. El liderazgo consciente es más relevante que nunca para ser verdaderamente ágil.