Tomar la decisión de volverse ágil requiere sacar a las personas de su zona de confort. Una de las cosas clave que se necesitará es adoptar la mentalidad ágil.
La mentalidad ágil consiste en crear proactivamente el cambio en entornos inciertos y disruptivos. A diferencia de la resiliencia —que implica responder reactivamente—, la mentalidad ágil consiste en anticipar el futuro y crear el cambio de forma proactiva. La investigación demuestra que los colaboradores que crean el cambio son un 43% más efectivos que quienes solo responden a él.
Cómo adoptar una mentalidad ágil
- Tomar conciencia de los propios patrones de pensamiento y elegir transformarlos.
- Reservar tiempo regularmente para pensar, dejando de lado el hacer.
- Adoptar las perspectivas de Víctima vs. Protagonista y Conocedor vs. Aprendiz.
- Practicar el esencialismo: enfocarse en lo verdaderamente importante.
- Abandonar el liderazgo de Comando y Control, adoptando el liderazgo de Coaching.
- Pensar siempre en el cliente y en los resultados.
Sé la agilidad que querés ver en tu organización. La agilidad no es un destino, es una mentalidad y una forma de trabajar juntos.