Las 5 lecciones
- Buscá aportes y consejos. No podés ser experto en todo. Necesitás que quienes te rodean te ayuden a tomar decisiones más informadas. Sé curioso respecto a lo que podrías estar perdiéndote.
- Estar presente. La persona promedio probablemente no piensa en cuándo va a morir. Como paciente de cáncer, es muy fácil quedar atrapado en relatos sobre el futuro o el pasado. Estar presente transforma la manera en que trabajás con tu equipo.
- Actitud positiva. Todo está en la actitud. No es fácil mantenerse positivo en todo momento, pero podés elegir no dejar que la negatividad invada tu vida.
- Autocuidado. El autocuidado implica decir que no cuando necesitás tiempo personal. Llevarte tiempo establecer límites, pero poco a poco podés controlar cómo y con quién pasás el tiempo.
- Tomar responsabilidad por lo que está en tu control. No podés controlar el diagnóstico, pero podés elegir cómo respondés a él.