Una vez tomada una decisión, ¿cómo la implementamos efectivamente? Un compromiso es un contrato bilateral: una solicitud y una promesa. Para ser impecable, al comprometerse solo hay dos respuestas aceptables: Sí, me comprometo o No, no me comprometo.
También se aceptan tres respuestas transitorias: Me comprometo a responder para una fecha, Necesito aclaración o Hago una contrapropuesta.
La sinceridad implica hacer solo promesas que tenés intención de cumplir, con los recursos necesarios y planificación suficiente. La honorabilidad significa que si el compromiso está en riesgo: avisá de inmediato, pedí disculpas, ofrecé reparación, volvé a comprometerte y aprendé para el futuro.
Implementar compromisos impecables transforma las relaciones: incluso cuando las circunstancias cambian, la confianza se mantiene y fortalece.