La tendencia inicial es interpretar que liderar el cambio cultural significa simplemente apoyar políticamente el cambio. Pero el momento de la verdad llega cuando los líderes toman conciencia de que deben abordar en profundidad sus creencias y valores personales.
Para que los nuevos comportamientos sean percibidos como sinceros y legítimos, los modelos mentales en los que se sustentan también deben cambiar. La cultura se construye sobre los mensajes RECIBIDOS por las personas, no meramente sobre los mensajes “ENTREGADOS”.