Para que el aprendizaje en el trabajo sea efectivo, necesitamos definir los principios rectores de cómo debemos liderar el cambio. Esto establece normas claras de comportamiento y empodera a nuestros agentes de cambio para pedir lo que necesitan.
Para preparar mejor a los agentes de cambio, hay que apoyarlos en dos dimensiones: aceptación del cambio (crear un espacio para discutir cómo esta iniciativa encaja en el panorama más amplio y qué significa para ellos personalmente) y habilidades relacionadas con el cambio (acceso a orientación práctica y herramientas concretas de gestión del cambio).