Para que sea exitosa, los líderes deben comprometerse a cambiar su forma de pensar, actuar e interactuar. No podés forzar este tipo de cambio de manera sostenible. Tu hoja de ruta debe cubrir tres aspectos: que las personas comprendan el cambio y por qué deben cambiar, que superen las emociones negativas asociadas al cambio, y que se sientan capaces de cambiar.
Al planificar: ejecutá sprints cortos, reservá tiempo para hacer pausas y recalibrar, e incorporá el aprendizaje como una “acción” en el plan.