La cultura de una empresa es como su ADN. El primer paso para gestionarla conscientemente es comprenderla. El segundo es ganar claridad sobre lo que queremos que sea.
Los entornos remotos requieren un enfoque mucho más consciente para nutrir la cultura. Los líderes deben encontrar nuevas formas de hacer que la cultura sea evidente: practicar la compasión, abrazar la vulnerabilidad y reconectar a las personas con el propósito de la empresa.