Las grandes culturas tienen una gran historia en la que los empleados quieren ser parte; las grandes marcas tienen una gran historia en la que los clientes quieren ser parte. La única manera de que esto se sostenga es construir intencionalmente una cultura que viva esos valores.
La Estrategia del Fan Apasionado
David Salyers de Chick-fil-A propone tres componentes: excelencia operativa (servir con excelencia), servicio de la segunda milla (ir más allá para generar recomendaciones boca a boca) y marketing de conexiones emocionales (invertir en lo que importa a los clientes).
Todo comienza con el liderazgo
Los líderes deben comprender qué es importante para sus clientes y comunicarlo en toda la organización. La cultura se contagia más de lo que se enseña: la forma más poderosa de transmitir valores culturales es modelarlos de manera consistente. Cada interacción que tus clientes tienen con tu equipo puede convertirlos en detractores o en fans apasionados.