La Diversidad, la Equidad y la Inclusión (DEI) es una de las principales tendencias en las organizaciones. Sin embargo, las encuestas muestran una brecha importante: el 80% de los líderes senior cree que sus acciones demuestran compromiso genuino con la DEI, mientras solo el 58% de los colaboradores comparte esa percepción.
Gran parte de los esfuerzos en DEI son top-down y liderados por RR.HH. Pero lo que las organizaciones perciben como desafíos de DEI son en realidad problemas culturales subyacentes. Las normas culturales no escritas —como “se espera que llegemos a nuestros líderes solo con buenas noticias” o “no está bien disentir en una reunión”— guían comportamientos y pueden profundizar la exclusión.
La solución comienza con adoptar una mentalidad de aprendiz: tratar nuestras opiniones como interpretaciones subjetivas, reconociendo que existen múltiples perspectivas. Esto crea seguridad psicológica —donde las personas se sienten libres de equivocarse, compartir ideas y ser vulnerables— que es el primer paso para construir una cultura que genuinamente valore la DEI.